Con la entrada de la primavera y la subida de las temperaturas, multitud de especies de aves migran a la Península en busca de temperaturas cálidas y confortables. Los pueblos llenan sus cielos de aviones, golondrinas y vencejos, las cuales emiten un canto atronador, característico de épocas estivales. De manera más sigilosa, llega la especie que nos atañe en este post, el alimoche (Neophron percnopterus).
Pasando los meses duros de invierno en tierras africanas, es una especie mayoritariamente estival en la Península (con algunas excepciones en Doñana y el sur de Extremadura).
Su vuelta a la Península Ibérica ocurre desde principios de febrero hasta mediados de abril. En el caso de los ejemplares asentados en nuestro hide de necrófagas, son tardíos. Este año hasta principios de abril no se han dejado ver, será probablemente porque nos encontramos en la región norte Peninsular, por lo que su recorrido es largo.
Llegan aquí las parejas para reproducirse y criar a sus polluelos. El año pasado ya pudimos ser testigos de como un pollo salió adelante, pues cuando ya contaba con la capacidad de volar, antes de comenzar su migración, se dejó ver varios días por nuestro hide para reponer fuerzas, antes de su partida al África subsahariana, que sospechamos se produjo a finales de septiembre.
Los nidos los sitúan sobre sustrato rocoso, lo que convierte al entorno de Aguilar del río Alhama, tierra en la que nos encontramos, en un lugar excepcional para el asentamiento de esta especie. Ambos miembros de la pareja construyen una plataforma de palos forrada con material vegetal, lana etc. Estos nidos suelen utilizarlos temporada tras temporada y en ellos la hembra pone normalmente uno o dos huevos, que ambos sexos incuban (en el caso de puestas dobles suele fracasar una) Cuando nacen los pollos son atendidos por ambos adultos, con más hincapié en la hembra.
En el pasado se trataba de una especie frecuente en todo el territorio español, pero ha sufrido en gran medida un severo retroceso poblacional en poco tiempo, quedando la rapaz en una situación muy vulnerable. Actualmente se encuentra catalogada en el libro rojo como Vulnerable (VU), en el caso de la subsespecie canarioa se encuentra en Peligro.
Estos animales son inconfundibles por su plumaje mayoritariamente blanco manchado exceptuando sus regimes, que son negras. Destaca su gorguera de plumas desordenadas en la cabeza y cuello, que dan cierta similitud con una melena de león. Su cara está desnuda de plumas y es de color amarillo chillón. Es posible confundirles en vuelo con el águila calzada en fase clara, si no se está muy acostumbrado a verlos, no obstante su cabeza amarilla y su estructura de la cola en vuelo, similar a un rectángulo, le convierten en una especie muy fácil de identificar.

Ejemplo de alimoche adulto en uno de nuestros hides
Los ejemplares jóvenes, nada tienen que ver, pues son mucho más oscuros. Sufren diferentes mudas, unas cuatro, hasta llegar a la coloración de adulto, perdiendo en cada muda más tonalidad oscura.

Ejemplo de ejemplar joven criado el verano de 2023 en las inmediaciones de nuestro hide
Otra característica anatómica particular es que posee un pico fino y largo, lo que le impide desgarrar la piel de cadáveres grandes, es por esto que es fácil verlo junto con bandadas de buitres, donde aprovecha de fuerza del pico de estos para desgarrar presas, haciéndose con los pocos trozos de carne que le dejen.